Un paisaje espectacular y un patrimonio natural y cultural difícilmente inigualables. Ésta podría ser una de las cartas de presentación de la Vall de Boí, un rincón del Pirineo leridano enclavado entre montañas de belleza desbordante.
El valle, puerta de entrada del parque nacional de Aigüestortes, posee un incomparable conjunto románico formado por ocho iglesias -las de Sant Climent y Santa Maria de Taüll y las de Coll, Barruera, Durro, Boí, Erill la Vall y Cardet- y una ermita, la de Sant Quirc. Estas construcciones le han valido el reconocimiento de la Unesco, que en 2000 lo declaró Patrimonio de la Humanidad

No hay comentarios:
Publicar un comentario